Extintores para empresas de seguridad privada y CRA: guía completa. ¿Qué exige la normativa a una empresa de seguridad privada o una CRA?
Las sedes de empresas de seguridad privada y las centrales receptoras de alarmas (CRA) reúnen oficinas, centros de control, equipos informáticos, sistemas de comunicación, archivos, almacenes y, en determinados casos, grupos electrógenos o bancos de baterías. Cada espacio presenta unas características diferentes y la dotación contra incendios debe determinarse atendiendo al uso del recinto, su superficie, el riesgo existente y las condiciones de evacuación.
La normativa de seguridad privada y la regulación específica de protección contra incendios operan sobre ámbitos distintos. La Ley 5/2014, de Seguridad Privada, y la Orden INT/314/2011 establecen requisitos relacionados con la seguridad física y electrónica de las instalaciones, mientras que el Código Técnico de la Edificación (CTE DB SI), el Reglamento de seguridad contra incendios en los establecimientos industriales y el RIPCI establecen las condiciones aplicables a los medios de protección contra incendios.
¿Por qué una CRA necesita analizar por separado la sala de operadores?
El centro de control presenta una particularidad que puede modificar la utilidad práctica de la ubicación de los equipos. La Orden INT/314/2011 contempla para las centrales receptoras de alarmas determinadas condiciones de seguridad, entre ellas el acceso mediante un sistema de doble puerta tipo esclusa, además de elementos de protección física, comunicaciones y suministro eléctrico de respaldo.
Sobre el plano, un equipo instalado en el pasillo puede encontrarse dentro de la distancia máxima establecida. Sin embargo, el recorrido real puede verse condicionado por puertas controladas, esclusas y otros elementos de seguridad. Por ese motivo, la distribución debe analizarse teniendo en cuenta el trayecto que realmente tendría que efectuar un operador.
¿Qué características debe tener la dotación general?
El DB SI establece para determinados usos una dotación basada en extintores portátiles de eficacia mínima 21A-113B, con una distancia máxima de recorrido de 15 metros desde cualquier origen de evacuación hasta un equipo. La distribución debe realizarse de manera que el acceso sea visible y posible sin obstáculos.
En una sede administrativa de una empresa de seguridad, esta dotación general constituye el punto de partida. Después deben incorporarse los medios correspondientes a los locales considerados de riesgo especial, cuando existan. No basta, por tanto, con contar el número total de equipos instalados: también resulta necesario comprobar dónde se encuentran y qué zonas cubren.
¿Qué equipos resultan adecuados para una sala con CCTV, racks y servidores?
En una sala donde predominan monitores, grabadores, servidores, racks, fuentes de alimentación, cableado, SAI y cuadros eléctricos, el tipo de agente extintor adquiere especial relevancia. El polvo ABC ofrece una eficacia amplia frente a distintos tipos de fuego, pero su descarga deja residuos que pueden afectar a equipos electrónicos sensibles.
El dióxido de carbono se utiliza como complemento en espacios donde interesa reducir los residuos sobre componentes eléctricos y electrónicos. Su aplicación debe valorarse teniendo en cuenta el volumen del recinto, la ventilación, la presencia permanente de operadores y las características concretas del equipamiento.
¿Dónde encajan los extintores para salas de monitorización de seguridad?
La selección de extintores para salas de monitorización de seguridad debe considerar tanto el riesgo eléctrico como las condiciones de ocupación. En una sala de operadores con videowall, grabadores y racks, un equipo de CO₂ puede situarse próximo a los equipos que presentan riesgo eléctrico, mientras que la dotación general exigida por el DB SI debe mantenerse cuando corresponda.
La ubicación tampoco debe quedar condicionada únicamente por la estética de la sala. El equipo tiene que permanecer accesible, visible y correctamente señalizado. En un centro de control con acceso restringido, la posición debe permitir una intervención inmediata sin obligar al operador a abandonar el recinto para buscar el equipo en un pasillo exterior.
¿Puede sustituirse el polvo ABC por CO₂?
No como regla general. Un extintor de CO₂ no dispone de clasificación para fuegos de clase A equivalente a la eficacia 21A-113B exigida en los supuestos correspondientes. Por ello, el CO₂ debe entenderse como un complemento destinado a determinados riesgos, no como sustituto automático de la dotación general.
Esta diferencia resulta especialmente relevante en las compras para nuevas instalaciones. La elección del agente debe realizarse después de determinar qué medios exige el proyecto y cuáles se incorporarán para riesgos específicos relacionados con la electrónica.
¿Qué ocurre en los cuadros eléctricos y locales de distribución?
Los locales destinados a contadores y cuadros generales de distribución tienen consideración de local de riesgo especial bajo en los supuestos establecidos por el DB SI. La ubicación del equipo junto al acceso permite disponer de un medio de primera intervención sin necesidad de entrar profundamente en el recinto.
En el interior de una sala de control, el CO₂ puede utilizarse como equipo complementario en zonas con cuadros eléctricos y electrónica. Antes de cualquier actuación debe valorarse la posibilidad de cortar el suministro eléctrico de forma segura y las condiciones existentes en el lugar.
¿Cómo debe resolverse la sala del grupo electrógeno?
Cuando una CRA dispone de un grupo electrógeno instalado en una sala propia, el recinto queda sujeto a las condiciones correspondientes a los locales de riesgo especial. La dotación debe contemplar el equipo situado junto al acceso y, cuando sea necesario, otros equipos en el interior para respetar las distancias de recorrido establecidas.
El agente debe seleccionarse considerando el combustible y los elementos existentes. En instalaciones donde pueda producirse un fuego asociado a combustibles líquidos, los equipos de polvo ABC forman parte de la solución habitual, siempre conforme a la clasificación exigida y al proyecto de la instalación.
¿Qué sucede con los archivos, almacenes y vestuarios?
Los archivos de contratos, libros-registro, documentación laboral y material de oficina pueden incrementar considerablemente la carga de fuego de una sede. El tamaño del recinto es determinante para establecer si alcanza alguno de los umbrales correspondientes a los locales de riesgo especial.
Los almacenes de uniformes y material también requieren una valoración específica. En los vestuarios, la superficie determina igualmente la categoría aplicable cuando se alcanzan los umbrales establecidos por la normativa. La distribución final debe reflejar estas condiciones y no limitarse a colocar equipos únicamente en las zonas de circulación principales.
¿Qué debe tenerse en cuenta al comprar los equipos?
Antes de comprar extintor, resulta necesario identificar la eficacia, el agente extintor, el peso, la ubicación prevista y el riesgo que se pretende cubrir. En una CRA pueden coexistir equipos ABC para la dotación general y equipos de CO₂ como complemento en espacios con electrónica.
También deben revisarse la documentación del producto, su conformidad con las exigencias aplicables y las condiciones de instalación. El precio por sí solo no permite determinar si un equipo es adecuado para una determinada zona de la sede.
¿Es igual comprar unidades aisladas que renovar toda una instalación?
Cuando se plantea comprar extintores, la decisión debe realizarse a partir del plano completo de la sede. Una renovación parcial puede dejar zonas sin cobertura suficiente o generar una distribución desigual entre oficinas, centro de control, archivos, almacenes y locales técnicos.
La adquisición también debe coordinarse con las operaciones de mantenimiento. Los equipos instalados deben quedar identificados y su documentación debe mantenerse actualizada para facilitar las comprobaciones periódicas y las revisiones realizadas por la empresa mantenedora habilitada.
¿Qué mantenimiento corresponde a los extintores?
El RIPCI establece un sistema de mantenimiento periódico que incluye comprobaciones y operaciones realizadas por el titular y por empresas mantenedoras habilitadas. Entre las verificaciones se encuentran la accesibilidad, señalización, estado aparente, presión y condiciones generales del equipo.
Las operaciones de mantenimiento deben quedar documentadas. Además, los recipientes están sujetos a las correspondientes pruebas periódicas de presión y a una vida útil máxima establecida reglamentariamente. La ubicación también debe respetar las condiciones de instalación, de manera que los equipos permanezcan visibles y accesibles.
¿Qué ocurre con las baterías y los sistemas SAI?
Las salas de SAI y baterías requieren un análisis específico porque las características del sistema de almacenamiento pueden modificar el riesgo. En particular, las baterías de ion-litio pueden experimentar fenómenos de fuga térmica que no se solucionan simplemente mediante la descarga de un extintor portátil.
Un equipo portátil puede servir para controlar llamas en determinadas circunstancias, pero no garantiza por sí mismo la interrupción de un proceso térmico interno de una batería. El diseño de la instalación, la detección, el aislamiento del recinto y los procedimientos de emergencia adquieren especial relevancia en estos espacios.
¿Qué precauciones exige el uso de CO₂ en una sala pequeña?
El dióxido de carbono presenta una característica que debe considerarse especialmente en salas de monitorización ocupadas de forma permanente: la descarga incrementa rápidamente la concentración de CO₂ en el ambiente. En recintos pequeños y con ventilación limitada, una descarga puede generar una atmósfera peligrosa para los ocupantes.
Por este motivo, la capacidad del equipo debe relacionarse con el volumen del recinto y con las condiciones de ventilación. En caso de descarga, la prioridad debe ser abandonar la zona y garantizar su ventilación antes de volver a acceder, siguiendo los procedimientos establecidos para la instalación.
¿Qué ocurre con los vehículos de transporte de fondos?
La normativa específica de seguridad privada establece requisitos adicionales para los vehículos destinados al transporte de fondos, valores y objetos valiosos. Estos vehículos deben disponer de sistemas de detección y extinción de incendios conforme a las condiciones aplicables.
La situación es diferente en los vehículos utilizados para rondas o servicios de acuda. En estos casos, las obligaciones concretas deben analizarse según la normativa aplicable al vehículo, la actividad desarrollada y la evaluación de riesgos correspondiente.
¿Cómo comprobar que una sede está correctamente equipada?
Una revisión completa debe comenzar por el plano de la instalación y continuar con la identificación de cada zona de riesgo. Debe comprobarse que el recorrido hasta los equipos respeta las distancias aplicables, incluidos los obstáculos y accesos controlados que puedan modificar el recorrido real.
También debe verificarse la existencia de medios específicos en locales de riesgo especial, la accesibilidad de los equipos, su señalización, el estado de las etiquetas de mantenimiento y la vigencia de las operaciones reglamentarias.
La documentación del centro debe reflejar además la ubicación de espacios especialmente sensibles, como salas técnicas, archivos, baterías, armeros y zonas con equipos eléctricos. De esta manera, la información disponible durante una emergencia permite identificar rápidamente las características de la instalación.
¿Qué debe revisarse antes de cerrar el proyecto de una CRA?
La dotación final debe quedar integrada con el proyecto y con las condiciones reales de funcionamiento del centro. Una CRA puede cumplir los requisitos específicos de seguridad privada y, al mismo tiempo, necesitar ajustes en materia de protección contra incendios derivados de su configuración arquitectónica y de sus locales técnicos.
La revisión debe considerar el uso de cada espacio, las distancias de recorrido, los riesgos especiales, la presencia de equipos electrónicos, las condiciones de ventilación y el mantenimiento reglamentario. La solución final dependerá de las características concretas del establecimiento y de la normativa vigente que resulte aplicable.
En una central receptora de alarmas, la protección de los equipos críticos exige coordinar la ubicación, el agente extintor y las condiciones de acceso. Una distribución correctamente justificada permite integrar las exigencias de seguridad privada con las correspondientes a la protección contra incendios, sin tratar ambos ámbitos como si fueran una única regulación.
