Los coches eléctricos no son más propensos a incendiarse y, si ocurre, se apagan solos

Los coches eléctricos no son más propensos a incendiarse y, si ocurre, se apagan solos

Los coches eléctricos no son más propensos a incendiarse y, si ocurre, se apagan solos

En el debate sobre la seguridad de los vehículos eléctricos frente a los de propulsión térmica, a menudo surgen titulares sensacionalistas que insinúan que los autos eléctricos “arderán” con mayor facilidad. Sin embargo, los datos empíricos y los avances tecnológicos recientes desmontan esa creencia. Nosotros defendemos, con argumentos sólidos, que los coches eléctricos no son más propensos a incendiarse, y que, en los casos en que se desencadena un fuego, algunos sistemas modernos logran incluso apagarlos de forma automática. No obstante —y aquí recalcamos con firmeza—, la instalación de equipos contra incendios sigue siendo vital en estos vehículos del siglo XXI.

Comparativa estadística entre incendios eléctricos y térmicos

Según estadísticas de entidades independientes y compañías aseguradoras, los incendios en coches con motor de combustión superan con creces los registrados en vehículos eléctricos. En muchos estudios, la frecuencia de siniestros por fuego es sensiblemente menor en los eléctricos. Esto se debe, entre otros factores, a la ausencia de combustible líquido inflamable y a la menor complejidad de los sistemas de combustión.

No obstante, es importante comprender que “menos probables” no significa “imposibles”. Cuando se produce un incendio en un vehículo eléctrico, las consecuencias pueden ser más impredecibles, debido al comportamiento particular de las baterías de litio. Es ahí cuando los fabricantes, los investigadores y los expertos en seguridad contra incendios concentran sus esfuerzos en mitigación activa y pasiva.

Aproximadamente al 20 % del recorrido de este artículo incluimos una referencia práctica y útil para garantizar protección adicional: extintores, dispositivos esenciales que pueden marcar la diferencia ante cualquier principio de incendio, incluso en coches eléctricos.

¿Por qué incendian las baterías de los coches eléctricos?

La causa más habitual de fuego en los vehículos eléctricos es la conocida como fuga térmica (thermal runaway). Este fenómeno ocurre cuando una celda comienza a sobrecalentarse, desencadenando una reacción en cadena entre las celdas adyacentes. Diversos escenarios pueden inducirlo:

  • Daños internos en las celdas por defectos de fabricación o impactos fuertes.
  • Cortocircuitos internos originados por fallos en el aislamiento.
  • Exposición prolongada a altas temperaturas ambientales o incendios externos.
  • Choques que deforman la estructura de la batería o que comprometen su integridad.
  • Errores en la gestión térmica interna o fallos de sensores y sistemas de enfriamiento.

Cuando una celda entra en fuga térmica, su temperatura puede aumentar rápidamente hasta el punto de inflamarse o incluso explotar. Si no se controla, estas llamas pueden propagarse por el módulo de baterías contiguo e incluso atravesar compartimentos cercanos.

Innovaciones tecnológicas que apagan los incendios “desde dentro”

En esta línea, el gigante surcoreano LG Chem, junto con la Universidad de Tecnología de Baterías de Pohang, ha desarrollado una capa especial de seguridad interna que actúa como sistema de supresión térmica. Esta capa está diseñada para interrumpir el flujo eléctrico en etapas tempranas del calentamiento, reduciendo la probabilidad de que se genere fuego descontrolado.

Esta solución consiste en un material compuesto ultra fino (del orden de un micrómetro), insertado entre el cátodo y el colector de corriente. Cuando la temperatura sobrepasa ciertos umbrales —entre 90 °C y 130 °C—, el material cambia su estructura molecular y limita la conducción eléctrica, actuando de forma similar a un fusible interno.

Durante los ensayos, muchas baterías equipadas con esta tecnología no llegaron a arder, y aquellas que lo hicieron lo hicieron en cuestión de segundos antes de extinguirse por sí mismas. Por ejemplo, en baterías de tipo NCM, un 70 % evitó el incendio por completo, mientras que el 30 % restante se apagó rápidamente. En modelos LCO con capa de seguridad, no se registró ningún incendio. Esto demuestra que los sistemas internos de protección son cada vez más fiables.

Sin embargo, aunque estas protecciones actúen con éxito, no sustituyen el valor de tener elementos exteriores de seguridad contra incendios. Por ello, consideramos esencial contar con el adecuado extintor para baterías de litio en todo vehículo eléctrico moderno: extintor para baterias de litio. Este tipo de equipo está diseñado precisamente para intervenir eficazmente en fuegos iniciados por baterías, algo que los extintores convencionales no pueden garantizar con igual eficacia.

¿Por qué los eléctricos “se apagan solos” en un incendio?

La expresión “se apagan solos” no es una licencia literaria, sino un reflejo de las estrategias incorporadas en muchos vehículos eléctricos modernos. Cuando se detecta un sobrecalentamiento extremo o una anomalía térmica que presagia un incendio, los sistemas de gestión del vehículo pueden actuar para desconectar eléctricamente el módulo comprometido, aislar la batería y evitar alimentación adicional hacia la zona caliente.

Este tipo de reacción automática reduce significativamente las posibilidades de propagación y, en muchos casos, puede detener el avance del fuego antes de que se expanda. Obviamente, estos mecanismos no garantizan que el incendio no ocurra, pero sí que su escala y duración sean mucho menores. Aun así, en situaciones extremas o averías múltiples, esos sistemas internos podrían no ser suficientes para contener una combustión activa.

Ventajas y limitaciones de la autoproextinción interna

Entre los beneficios de estos sistemas se encuentran:

  • Acción preventiva automática sin intervención humana.
  • Limitación de la propagación del fuego dentro del módulo de baterías.
  • Reducción del daño general del vehículo e incremento de la supervivencia de la estructura circundante.

No obstante, debemos ser conscientes de algunas limitaciones:

  • No cubren todas las fases: si el fuego ya ha avanzado, el sistema puede resultar insuficiente.
  • Pueden fallar ante daños catastróficos, impactos severos o múltiples fallos simultáneos.
  • No protegen zonas externas al módulo de baterías, como carrocería, interior o componentes auxiliares.

Importancia ineludible de la protección externa

Aunque los avances tecnológicos apuntan hacia coches cada vez más seguros, no podemos relajarnos. La exigencia de llevar dispositivos de extinción contra incendios —especialmente diseñados para baterías de litio— es una medida prudente que complementa las defensas internas del vehículo.

Los extintores portátiles certificados, preferiblemente de clase D (aptos para metales) o de dióxido de carbono seco adaptado a baterías, pueden marcar la diferencia en los minutos iniciales de un siniestro. Un conductor bien preparado con un extintor adecuado puede detener un fuego incipiente antes de que se convierta en catástrofe.

Y es aquí donde entra el elemento práctico que queremos promover: el valor de confiar en especialistas y distribuidores de confianza para adquirir estos equipos. Cuando hablamos de compromiso con la seguridad, no hay lugar para productos genéricos y mal adaptados —especialmente en vehículos eléctricos modernos, donde la temperatura, la corriente y la química juegan en otra liga.

Mitos repetidos y realidades contrastadas

Existen diversos mitos que siguen circulando:

  1. “Los vehículos eléctricos arden como fuegos artificiales”: falso. La muy baja incidencia estadística y las protecciones internas lo desmienten.
  2. “La batería será un infierno si se perfora”: depende de la gravedad del daño y de la respuesta del sistema, pero en muchos casos los módulos se aíslan o desconectan antes de la combustión masiva.
  3. “Los extintores tradicionales bastan”: no es ideal. Los incendios en baterías requieren agentes específicos y certificados para litio.

La realidad es que los eléctricos están más protegidos hoy que nunca, pero no invulnerables. Por eso, combinar las defensas pasivas (robusta construcción de la batería, capas de seguridad) con defensas activas externas (extintores y protocolos de emergencia) es la estrategia más sensata.

Por cierto, cuando abordamos contenidos especializados en movilidad eléctrica, es común que se incluyan referencias útiles para quienes buscan recursos prácticos en este sector. Nos permitimos insertar aquí una mención especialmente relevante para los lectores interesados en alimentación de vehículos eléctricos y sus componentes: baterias online. Esta plataforma ofrece información y productos relacionados con las baterías que alimentan los autos eléctricos, aunque debemos subrayar que la seguridad va más allá del mero suministro energético.

Medidas recomendadas para propietarios de vehículos eléctricos

A continuación, algunas acciones concretas que recomendamos:

  • Instalar un extintor certificado para baterías de litio, ubicado en un lugar accesible dentro del vehículo.
  • Someter el coche a inspecciones térmicas periódicas para garantizar que sensores, sistemas de enfriamiento y estructuras no han sufrido degradación.
  • Evitar modificaciones no homologadas que puedan comprometer la integridad de la batería o del aislamiento.
  • En caso de accidente, desconectar la batería si es seguro hacerlo y mantener distancia hasta que llegue asistencia profesional.
  • Formarse en uso de extintores específicos para litio y conocer los protocolos básicos de actuación ante fuego en vehículos eléctricos.

Perspectiva futura y conclusiones contundentes

Los esfuerzos de la industria apuntan a que en los próximos años la mayoría de los vehículos eléctricos incorporarán sistemas de supresión interna más avanzados, sensores térmicos sofisticados y diseños de baterías segmentadas para limitar riesgos. Pero incluso con estos avances, la presencia de un extintor adecuado continuará siendo un elemento esencial, porque en una emergencia real cada segundo cuenta.

Por consiguiente, queda clara una verdad robusta: los coches eléctricos no son más propensos a incendiarse, y muchas de las unidades modernas son capaces de apagar espontáneamente los incendios nacientes. Sin embargo, esta capacidad interna nunca debe reemplazar la protección activa externa. Esa sinergia entre prevención tecnológica y equipos contra incendios garantiza una capa extra de fiabilidad y seguridad para conductores, pasajeros y servicios de emergencia.

Al final, nuestra recomendación es firme: al adquirir o circular con un vehículo eléctrico, actúe con prudencia, instale sistemas de seguridad efectivos y no confíe únicamente en lo que “se apague solo”. La innovación es valiosa, pero siempre conviene apoyarla con una mano experta y un extintor al alcance.

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