¿Qué es una boca de incendios equipada y cuándo es obligatoria en zonas con almacenamiento de baterías?
Amigos, hoy nos ponemos serios —pero no aburridos— para contarles algo que puede marcar la diferencia entre un susto y una catástrofe. Hablemos de la boca de incendios equipada, esa caja roja con manguera que muchos ven a diario y pocos conocen de verdad.
Y si usted tiene un negocio donde se almacenan baterías —ya sean de litio, plomo o del tipo que alimenta desde un patinete eléctrico hasta un centro logístico—, entonces esto le interesa. Mucho.
¿Qué es una boca de incendios equipada? (BIE para los amigos)
Una BIE, para entendernos todos, es como el extintor con esteroides. Es un sistema fijo contra incendios que viene armado con:
- Una manguera enrollada (semirrígida o plana, según el tipo),
- Una lanza de agua que parece sacada de los bomberos de película,
- Y todo ello guardado con mimo en un armario rojo bien visible.
Está ahí para actuar rápido, en caso de que un conato de incendio quiera pasar de travieso a peligroso. Es un equipo que, bien instalado y mantenido, puede ser el héroe inesperado del día.
Tipos de BIE: el tamaño importa
Aquí hay dos variedades de bocas de incendio, como en las tapas: la pequeña que entra bien y la grande que hay que saber manejar.
- BIE de 25 mm: más manejable, ideal para oficinas, comercios y almacenes pequeños. No hace falta ser un bombero para utilizarla.
- BIE de 45 mm: más potente, pensada para espacios grandes o con materiales de riesgo. Esta sí que requiere algo más de técnica (y brazo fuerte).
¿Cuándo es obligatoria una BIE?
No es cuestión de gustos, es cuestión de normativas. Y estas son claras: si en su actividad hay riesgo medio o alto, o si el local supera cierta superficie, toca poner BIE.
Y si su negocio almacena baterías, especialmente en cantidad, entonces no es que sea recomendable… es obligatoria.
Estas obligaciones vienen recogidas en documentos con nombres que suenan a examen de oposición: el Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios (RD 513/2017), el Código Técnico de la Edificación (CTE DB-SI), y las normas UNE que no perdonan una.
¿Por qué tanta exigencia en los sitios con baterías?
Porque las baterías son muy útiles… pero también muy temperamentales.
Pueden:
- Calentarse más de la cuenta, y si es así, mejor que sepas cómo actuar frente a un incendio de la batería de litio.
- Liberar gases inflamables, como un coche antiguo.
- Arder sin avisar, y eso sí que no nos hace ninguna gracia.
Por eso, si en su almacén o nave hay baterías apiladas como tupperwares en una nevera llena, lo mejor es tener la seguridad bien cubierta. Y ahí es donde entra en escena la querida BIE.
Normativa aplicable: no todo vale
Aquí no se trata de colgar la BIE como si fuera un cuadro bonito. Tiene que cumplir una serie de requisitos técnicos y legales:
- Que el armario esté bien instalado.
- Que la manguera tenga el diámetro y la longitud adecuados.
- Que haya presión suficiente para que, si toca usarla, funcione como debe.
Y que esté señalizada de forma clara, por supuesto.
Señal de boca de incendio: roja y bien visible
Las normas dicen que la señal debe estar:
- A una altura visible (normalmente sobre los 2 metros).
- Sin obstáculos que la tapen (no vale esconderla detrás de una planta decorativa).
- Con pictogramas claros, para que hasta el más despistado la vea en caso de emergencia.
Así, si hay un susto, todo el mundo sabe dónde ir y qué hacer.
Ubicación estratégica: ni escondida ni estorbando
La BIE debe estar:
- A menos de 50 metros del punto más alejado del recinto.
- En lugares accesibles, no detrás de una pila de cajas ni del mostrador.
- Cerca de vías de evacuación.
Y por supuesto, en zonas con baterías, lo ideal es tener varias repartidas de forma inteligente, porque si el fuego avanza, más vale tener un plan B (o una BIE cerca).
¿Qué más hace falta además de una BIE?
La BIE es importante, pero no es el único jugador en el equipo. En zonas con baterías es fundamental contar también con:
- Extintores específicos para fuegos de tipo D (los que provocan ciertos metales como el litio).
- Sistemas de detección temprana de incendio.
- Sistemas automáticos de extinción, como rociadores.
- Y si se puede, incluso sensores de temperatura y gases.
Todo esto debe ser instalado por empresas especializadas y, como siempre, legalmente autorizadas.
Mantenimiento: el que avisa no es traidor
Tener una BIE y no mantenerla es como tener paraguas roto: no sirve para nada cuando lo necesitas.
El mantenimiento obligatorio incluye:
- Revisiones visuales cada mes.
- Revisión funcional cada trimestre.
- Inspecciones anuales con pruebas de presión.
- Ensayos hidráulicos cada cinco años.
Y sí, todo con su correspondiente certificado. Que el día que venga el inspector o el seguro, más vale tenerlo todo en regla.
En resumen: si tienes baterías, ten tu BIE lista
Una boca de incendios equipada no es un lujo ni un capricho. Es una necesidad real en cualquier espacio donde haya riesgo de incendio, y más aún si ese espacio guarda baterías.
Invertir en seguridad es invertir en tranquilidad. Y eso, créanos, vale más que mil campañas de marketing.
Así que ya lo sabe: si tiene dudas, consúltenos. Pero no lo deje para mañana, que el fuego no avisa.
